Darte cuenta el día de tu boda de que tu novio es gay puede
ser muy duro… y huir y acabar escondiéndote en la bañera de la casa de un
desconocido puede tener consecuencias imprevisibles. Vaughan Hewson vuelve al
que fue su hogar cuando era niño y, al hacerlo, se topa con una novia metida en
la ducha a quien según parece acaban de romperle el corazón. Menudo hallazgo:
es lo último que esperaba encontrarse. Lydia Green no sabe si quemar la iglesia
donde estaba a punto de casarse o quedarse llorando en un rincón. Y es que
descubrir el día de tu boda que el amor de tu vida está teniendo una aventura
no es poco. Y es peor aún cuando te enteras de que la está teniendo con el
padrino de tu boda. ¿Cómo ha podido suceder algo así? Ella siempre había
imaginado que se casaría con un hombre de negocios maravilloso y perfecto… ¡Y
menudo fiasco! Vaughan, ex músico convertido ahora en barman, le parece todo
menos delicado: más bien es alguien rudo e inestable. Sin embargo, ¿por qué no
intentarlo de nuevo con alguien totalmente distinto?
Este libro me lo trajeron los Reyes y a los pocos días dejé
el libro que me estaba leyendo en ese momento para ponerme con este, esa
portada y esos tatuajes me llamaban a voces.
Lidia está a punto de casarse, minutos antes de salir del
cuarto para dirigirse al altar le llega un video de la despedida de soltero de
su futuro marido, en dicho video ve como su novio lo está dando todo,
sexualmente hablando, con el padrino de su boda. Lidia no puede creérselo, su
mundo se viene abajo por ese maldito video ¿Fue fruto de una noche? ¿Su novio
es Gay? ¿Por qué iba a casarse con ella? Ante tantas preguntas sin respuestas y
negándose a aparecer así al altar y salir de dudas Lidia decide huir.








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